[Post creado el día 3 de marzo pero no pudo ser subido por problemas en la internet súper amigable y cachilupi powered by mi celular. Por eso el posible desfase temporal]
Necesitaba canalizar de alguna forma mi experiencia y sentimientos con respecto al terremoto que estremeció gran parte de nuestro territorio nacional. Devastando ciudades, casas, familias y por sobre todo, vidas.
Para hacerla corta, sólo hoy miércoles en la tarde la luz volvió a mi casa. Más allá de eso no hubo nada que lamentar acá. Sólo me queda en la cabeza que no he sabido nada de mi amiga Yasna Soto de Talcahuano, Hualpencillo para ser específico. Sigo orando por ella y su familia......
Breaking News: Acabo de saber que ella está bien! Oh, sí; gracias Señor!
Pero lo que quería decir, es que estos días sin mucha conexión al mundo me ha dado qué pensar. (Es aquí cuando entiendo a los filósofos griegos que tenían todo el tiempo del mundo para pensar)
Cuando ayer martes pasé por afuera de nuestro palacio de gobierno vi este gran y pomposo cartel que proclama "Bicentenario Chile 2o1o". Lo que me hizo reflexionar sobre el notorio delirio de país grande (a.k.a. desarrollado) del que Chile estaba sufriendo, con el gobierno preparando una de las celebraciones más grandes vistas para el supuesto y bullado "Bicentenario", que "Chile va a cumplir 200 años estando a un paso de ser país desarrollado" y cayendo nuevamente en el mal del jaguar latinoamericano.
Nos estábamos creyendo más grande de lo que somos, con la celebración más grande del continente, los fuegos artificiales del año nuevo más grandes por ser el bicentenario, con el festival de la canción más monumental e importante de la zona, creyéndonos los más mejores por estar en la OCDE y los 932 TLC con quién sabe qué países y por ser de los primeros de salir de la famosa crisis esa. Chile estaba ya casi en el centro del mundo, si hasta campeones mundiales nos estábamos creyendo, con dizque encuestas de que vamos a ser la sorpresa del mundial y que le ganamos a Argentina y toda esa vaina. Escuché más de una vez que "Chile es la vedette del mundo". Y todo esto se ensalzaba más y nos daba más gusto porque nuestro otroras prósperos vecinos argentinos estaban malito en todos estos sentidos; según nosotros estábamos mejor que ellos en muchos sentidos, y eso nos hacía disfrutarlo el doble...... POR FAVOR, CHILE;
¡QUÉ VERGÜENZA!No digo que haya sido un castigo ni mucho menos, pero ésta tragedia vino a bajarnos los humos, a darnos una lección de humildad antes, tal vez, de que nos creyeramos tan importantes que nos olvidaramos de Dios y su poder sobre nosotros. Nos hizo aterrizar como país, darnos cuenta que aunque estos estudios de alguna U gringa que dice que somos bacanes no sirven de nada!
Para qué una celebración tan monumental de unos supuestos 200 años? Para qué tanta alaraca con el festival ese? El poder de la naturaleza de Dios no te dejo ni terminarlo, país soberbio!
Si hasta post-terremoto seguía la soberbia, el gobierno se negaba a aceptar demasiada ayuda internacional (claro, si ésta venía de los "desarrollados" le decían que sí) tenían metido en la cabeza que éramos tan pulentos que nosotros solos podemos arreglarlo. ¡¿CÓMO SE LE OCURRE?! Hay que aceptar cooperación de Argentina, de Perú, de Bolivia hasta de Haití si quisieran! Nuestros vecinos son los que más han ayudado, pero la única parafernalia se hizo con la Clinton porque es gringa no más. Y para qué? Para un puñado de teléfonos satelitales y unas cuantas cajas de alimento. Cuando, el a veces odiado, Alan García ofrecía tonaledas de agua y demáses viniéndo él mismo en persona. Le dijeron como "Sí, deje las cosas en la puerta cuendo salga. Estamos ocupados con los gringos, Gracias".
Ahora mismo veo en las redes sociales cosas como "Vamos Chile, que salimos adelante", "Chilenos, nos ponemos de pie!" Y lleno de comentarios de nacionalismo exacerbado.
Quedaste chico, Chilito. No supiste alertar de un tsunami a tiempo, ahora tus autoridades de la Marina y del gobierno se echan la culpa de porqué no pudieron avisar, no fueron capaces de salvar muchas vidas y ni el súper toque de queda ochentero ha sido suficiente para mantener el orden en donde impera el caos. No eres nada muy bacán, Chilito querido.
Seamos humildes y aceptemos que somos ínfimos al lado del poder de la naturaleza de Dios y que mientras más naciones nos cooperen más fácil y rápido vamos a salir adelante. Pero el dolor en las vidas de esas persona queda.
Seamos más como Haití, que con su humildad nos enseñó más que cualquiera. Somos un país más, un pueblo más dentro de este planeta. No somos nada especial, somos como cualquier otro, somos iguales..... somos hermanos.
Oremos y hagamos lo que esté a nuestro alcance. Unámonos no sólo como país, sino como planeta. Hoy fuimos nosotros, mañana puede ser cualquier otro. Nadie está libre.
VIVA CHILE